Un tonto motivado

Un tonto motivado¿Por qué el Parque? Aún nos preguntamos… mientras, proliferan vallas y prohibiciones de acceso al Parque Nacional de Guadarrama, al tiempo que constructores y oportunistas se frotan las manos ante la suculenta oleada turística que, según la Comunidad de Madrid, se avecina. Las bicicletas tienen restringido el paso al PN pero la zona urbanizable de las localidades circundantes al PN crece. La ecuación es sencilla: disminuye la posibilidad de practicar BTT en la zona. Pero eso no es todo: emergen enmiendas y anteproyectos de ley que buscan contentar diversos intereses en el PN que nada tienen que ver con la conservación y protección de espacios naturales. Así, se estudian enmiendas que permitan la caza dentro del PN, en los Montes de Valsaín, y un anteproyecto de ley que autorizaría sobrevolar el PN (actividad totalmente prohibida según la ley de Parques Nacionales). Esto podría extrañar a algún foráneo pero, partiendo de la base que estamos ante el PN más atípico y mutilado de España (dejando marginadas múltiples zonas de gran valor ecológico como La Peñota, la Camorza, la Peña del Arcipreste, el collado de Gibraltar y las laderas del valle del río Morós) y varado entre dos estaciones de esquí, a uno simplemente le resta o encogerse de hombros y resoplar, o gritar a los cuatro vientos unas malsonantes palabras que acabarán atrapadas, posiblemente, entre los hierros de algún telesilla o el forjado del magnífico chalet que el político de turno está construyendo en las inmediaciones del Parque.

Lugares como la Sierra de Gredos, el macizo Posets-Maladeta (hogar del Aneto y del glaciar más grande de Pirineos), el Parque Natural de Cabo Creus, la Sierra de Cazorla, la Sierra Cebollera, El Alto Tajo, la Selva de Irati, Somiedo o el Delta del Ebro, entre otros, deben sentirse infravalorados por una calaña política cuyos delirios de grandeza y avidez monetaria menoscaban nuestras arcas, ningunean nuestra voluntad y menosprecian nuestro entorno.

Los ejemplos de torpeza política ya son demasiado frecuentes en este país. La obligatoriedad de uso del casco en ciudad es una norma extravagante y única en Europa; presentar la candidatura para Madrid 2020 fue tan osado como creer que haciendo un curso a distancia uno puede llegar a ser futbolista de primera (no olvidemos que España sigue siendo el centro mundial del dopaje, por no mencionar ni la crisis ni la corrupción, donde irónicamente somos Medalla de Oro); o el célebre Eurovegas, que vaticina la creación de la friolera de… 250.000 puestos de empleo!!! Ya sólo faltaría que a todos estos futuros “empleados” (mileurista el que más) les obligaran a circular por las radiales o a utilizar el AVE, así tal vez llegarían a ser rentables algún día…

Demasiados ejemplos de gestión deficiente, directamente proporcional al número de asesores, chóferes y nombramientos “a dedo” que pueblan el panorama político. La única esperanza es que todo ello acelere el proceso de eutanasia política que este país necesita.

Como dice Emilio Duró: “no hay nada peor que un tonto motivado”.

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Acerca de montilleta

Mi primera bicicleta fue una Rabasa, roja, de ruedas gordas y blancas y con ruedines. Pronto quise deshacerme de aquellos ruedines, quería imitar a mi hermano con su Torrot y trataba de pedalear sin tener que apoyarme en ellos. El día esperado llegó y fue el primero que recuerdo con una nitidez deslumbrante a lomos de una bici, buscando el equilibrio por la calle Isla de Chipre, en la playa de Oliva, bajo la atenta mirada de mis padres y hermano. Tenía 4 años. Desde entonces, la bicicleta y el ciclismo me han acompañado siempre. A los 13 años tuve mi primera bici de carreras, una Stelvio de segunda mano que me permitió emular, en las Sierras de Gallinera y Mustalla, las grandes gestas de aquellos ciclistas legendarios que captaban toda mi atención: Kelly, Hermans, Perico, Induráin, Cubino, Abdoujaparov... Luego vino la universidad y la bici pasó a desempeñar un papel funcional, ayudándome a salvar la distancia que existía entre Benimaclet y la Politécnica de un modo ajustado a mi economía. Luego llegué a Madrid, llegó la BTT y llegó una pasión renovada. Hoy en día voy a trabajar en bici, disfruto como un enano los fines de semana y comparto día a día mi gran pasión con los Buffalos Bikers, esos locos de la biela que ya formamos una gran familia.

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