El fín del principio

Hoy es el día. Las alforjas ahítas. Una pléyade de artículos se hacina en el trenzado impermeable que guarecerá nuestras pertenencias del inclemente. Nos enfundamos el atuendo ciclista y nos transformamos en un personaje de singular catadura ataviado con unas mallas ceñidas y un casco ruidoso, guarnecido por nuestra bicicleta y agasajado por un sinfín de artefactos que serán los testigos del viaje que emprendemos. Somos una especie de maceta rodante coronada por un exótico pimpollo. Sigue leyendo