Corren malos tiempos para el ciclismo, ¿o no?

Armstrong-Oprah

Hace unas semanas, después de años de investigación por parte de la agencia americana antidopaje (USADA) y que se emitiera el informe en el que se acusaba a Lance Armstrong de ser el responsable de la mayor trama de dopaje en la historia del ciclismo, el corredor tejano, y hasta la fecha, poseedor del record de victorias en el Tour de Francia, anunciaba una entrevista con la archiconocida presentadora Oprah Winfrey en su programa Oprah’s Next Chapter.

Después de no haber presentado resistencia alguna tanto a la acusación de la USADA, así como a la Unión Ciclista Internacional (UCI), que a través de la organización del Tour de Francia, desposeían al ex ciclista del US Postal, de sus victorias en la ronda gala de manera ininterrumpida desde los años 1999 a 2005, se esperaba una confesión que involucrara y salpicara directa o indirectamente a una larga lista de personajes del mundo del ciclismo: desde compañeros ciclistas hasta contrincantes, hasta máximos dirigentes de la UCI y organismos competentes del deporte, pasando por médicos, masajistas, directores, auxiliares y demás componentes que forman parte de este deporte.

Lance confesó, y muchos de los que vieron la entrevista, se quedaron aliviados. Pronunció que había consumido EPO, hormona de crecimiento y testosterona, y que se había hecho transfusiones de sangre. Confesó que había ganado los siete tours utilizando productos dopantes y asintió que era imposible conseguir estos logros de no haber sido por este tratamiento. Los amantes del “Salsa Rosa” ya tienen lo que buscaban: uno de los mejores ciclistas de la historia de este deporte confesando que se dopaba. Es morboso. Tantas preguntas que la gente se hacía, confesadas por el rey destronado.

Pero esta entrevista necesita un paso más, probablemente no delante de las cámaras. Es preciso que Armstrong confiese quién está detrás de todo este circo, ya que él puede llevarse el papel de payaso protagonista, pero si realmente, y tal y como dice, estaría dispuesto a ayudar en la lucha contra el dopaje, es necesario que dé los nombres de los “trapecistas, domadores, encantadores de serpientes” y demás gentuza que de alguna manera u otra ayudaron a tapar esta gran mentira y además se lucraron con ella.

Por otro lado, ahora salta a la palestra el comienzo del juicio de la Operación Puerto. Se enfrentan en la acusación, además del máximo acusado, Eufemiano Fuentes, su hermana Yolanda, Manolo Sáiz (ex director de los equipos ONCE y Liberty Seguros), Vicente Belda (ex director del Kelme), José Ignacio Labarta (ex director deportivo del Comunitat Valenciana, antiguo Kelme) y el también doctor Alfredo Córdova. Por desgracia otro de los que debían declarar, Alberto León, ex-ciclista profesional de MTB, se suicidó antes de pasar por este mal trago. Otra víctima más.

En esta operación en la lucha contra el dopaje apareció el nombre de muchos ciclistas, algunos de ellos ya retirados, otros en activo, tras haber cumplido con un castigo, en algunos casos de hasta dos años de inhabilitación.

Con este caldo de cultivo, se habla de que el ciclismo está herido de muerte. Sinceramente, no lo creo (y me niego a aceptarlo). Ni Armstrong, ni los implicados en la Operación Puerto tienen suficiente entidad para acabar con un deporte como el ciclismo. El ciclismo fue, es y será una muestra de sacrificio, de lucha, de compañerismo, de gestas y de épica. Demasiado sacrificio y demasiados kilómetros para acabar de esta manera. Está herido, está en cuidados intensivos, pero no está muerto.

Creo que la mayor victoria que podría ganar el ciclismo es acabar con esta lacra. Lo que haya pasado, ya no importa. Importa lo que vendrá. Y los que amamos este deporte, esperamos que se sigan librando batallas en el asfalto con un juego limpio. No importa el ritmo, ni el tiempo, lo importante es que sea de verdad.

Es por ello, que tengo la esperanza, que lejos de pasar por sus momentos más delicados, estemos ante el punto de inflexión. Ese momento en el que se toque tierra y comience un duro ascenso. Anhelo que se acaben las decepciones y los ángeles caídos. Si hay un deporte capaz de levantarse después de múltiples caídas, ese deporte, es el ciclismo.

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Acerca de vihumar

Ser el bajito de la clase hizo que cambiase el balón por las dos ruedas con tan solo 8 años. Este durangués de corazón y madrileño de adopción, dio sus primeras pedaladas en la ilustre Sociedad Ciclista Duranguesa-Cafés Baqué, cuna de grandes ciclistas como los David Etxebarría, Pedro Horrillo, Joseba Beloki o Ibán Mayo, entre otros. Tras pasar por todas las categorías desde Alevín a Juvenil, siempre defendiendo los colores cafeteros, y consiguiendo algún puesto de honor y premios de montaña, pero ninguna victoria, el pequeño corredor, apodado el Ratón de Durango, da el salto a la categoría de Amateur-Sub 23 militando en las filas del Lekeitialde y ejerciendo de gregario del hoy profesional Amets Txurruka. Comienza también sus estudios en la universidad, hecho que hace que aparque la competición y la deje por completo en el año 2001. Todo cambia el verano del 2012, cuando decide hacer el Camino de Santiago en bicicleta, y el gusanillo le vuelve a picar. Conoce a los primeros integrantes del Buffalo Bikers hasta convertirse en uno más de ellos. Entrega, coraje y valentía son sus mejores virtudes, pero entre todas destaca, ver siempre la vida con una sonrisa y optimismo.

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